Historia


“Puedo decir sin miedo a equivocarme que la alta costura forma parte de mi vida desde antes de mi nacimiento, ya que provengo de una familia de sastres y modistas italianos.

A mediados de la década de 1930, un tío mío -cuñado de mi madre-, viajó a Paris para aprender sastrería y trabajó durante varios años junto a Christian Dior, en la época en que estaba por inaugurar su propia Maison. Su formación fue, así, muy importante e intensa. Cuando regresó a Italia, le enseñó el oficio a mi madre, quien a su vez ya estaba aprendiendo en el Colegio de monjas de mi pueblo natal (Villa Santa María, Italia). Mi madre lo ejerció para ayudar a mi padre con la economía del hogar, incluso luego de que nos trasladáramos a Buenos Aires a fines de 1949.

Así, cuando yo contaba con tan sólo 14 años, comencé mis estudios de costura en el "Centro de la Moda Francesa" y, desde ese entonces, mi dedicación a la moda se desarrolló cada vez más. Al finalizar mis estudios como modelista, dediqué varios años a la enseñanza de moldería y confección. Más tarde, y con el afán de superarme profesionalmente, decidí dedicarme a la alta costura pensada para cada cliente en particular, aplicando técnicas a mano que revelan la artesanía de mis creaciones.

Mi pasión por la moda crece aún hoy buscando enriquecerse día a día; dedicada a buscar en cada uno de mis vestidos, la elegancia que resalte la feminidad y refleje la personalidad de mis clientas.

Si tuviera que definir las claves de la Alta Costura, diría que se basan en: buena moldería; buen corte; uso de géneros nobles y puros; saber trabajar los diferentes materiales y texturas hasta obtener una terminación impecable; y, al finalizar la obra, asegurarse que luzca como si hubiera sido dibujada sobre el cuerpo de la persona.”